Novedades
Posicionamiento de la Mesa Social del Agua de Andalucía sobre la participación en materia de agua y medio ambiente de la Administración Autonómica Andaluza y la Administración General del Estado (24.03.23)
GOBERNANZA DEMOCRÁTICA DE LOS SERVICIOS DE AGUA Y SANEAMIENTO (23.03.23)

GOBERNANZA DEMOCRÁTICA
DE LOS SERVICIOS DE AGUA Y SANEAMIENTO
Este seminario web es un evento paralelo dentro del programa oficial de la Conferencia Mundial del Agua que organiza Naciones Unidas en Nueva York del 22 al 24 de marzo de 2023 cuyo programa completo se puede consultar en la web de la Conferencia: https://sdgs.un.org/conferences/water2023/events/side
Este seminario pretende clarificar, en el contexto de los derechos humanos, el alcance y contenido de la gobernanza democrática del agua tanto en el ámbito urbano (gestión municipal) como en el periurbano y rural (gestión comunitaria), la importancia de la transparencia y rendición de cuentas a través de los indicadores de gestión y las distintas posibilidades de la participación pública en la gestión de los servicios de agua y saneamiento.
FECHA: 22 de marzo de 2023
HORA: 12 am (Nueva York)
Propuesta de la Mesa Social del Agua de Andalucía dirigida a la Comisión de Desembalse del Guadalquivir (02.03.23)
La cuenca del Guadalquivir se encuentra actualmente al 25,66% de su capacidad de embalse, el sistema de regulación general, que abastece la mayor parte de los regadíos, se encuentra al 22,25%. Ante esta alarmante situación, es inevitable pensar que, a no ser que tengamos una primavera muy lluviosa, habrá importantes recortes de agua en la presente campaña de riego.
Desgraciadamente, esta situación de escasez se repite con frecuencia, de hecho esta será ya la cuarta campaña consecutiva con recortes en el regadío. La campaña pasada fue muy dura, con una dotación máxima de 1.750 m³ /ha. No podemos culpar siempre a la sequía, la sequía es parte de nuestro clima y nos recuerda que debemos gestionar un regadío con garantías, que haga frente a las sequías y al cambio climático. Esto es contrario a la política de crecimiento de regadío y de cambio de cultivo incentivado por la propia Confederación, a pesar del déficit estructural que padece la cuenca, que condena a los regantes del Guadalquivir a una continua incertidumbre en el abastecimiento del agua. Esta situación afecta a todo el regadío, pero principalmente a las explotaciones más vulnerables, que ven como la rentabilidad de su explotación se ve mermada en algunos casos hasta el 70%, siendo esta la actividad de la que dependen agricultores profesionales y familias.
En estas situaciones, la Confederación aplica un recorte en función de la dotación que, aunque es proporcional a esta, no tiene en cuenta ningún otro criterio. Las grandes explotaciones tienen margen de actuación, ya que pueden decidir repartir esta dotación, pueden regar la cantidad de hectáreas que crean conveniente. Las pequeñas explotaciones no tienen alternativa, ya que disponer o no de agua determina que cultivarlas sea o no rentable.
El cambio de cultivo en la cuenca del Guadalquivir ha comprometido la flexibilidad de la cuenca ante la falta de agua, actualmente, la cantidad de hectáreas de leñosos que existen necesitan una dotación de garantía de riego para la supervivencia de la arboleda. En explotaciones de gran tamaño, se produce acaparación, además de la tierra, de gran cantidad de agua.
Demandamos que se tengan en cuenta criterios sociales a la hora de aplicar recortes, la administración debe priorizar claramente un modelo de producción, la agricultura social y profesional. Proponemos que se haga una discriminación positiva que garantice al menos una unidad de trabajo agrario para el titular de la explotación, garantizando el total de su dotación o un recorte menor que para superficies mayores.
Respecto de otros aspectos importantes que preocupan a esta Mesa, demandamos que se respete escrupulosamente la legalidad respecto de la prioridad de los abastecimientos urbanos, con especial atención a aquellos en situación más vulnerable, y los caudales ecológicos imprescindibles para el mantenimiento de la vida en nuestros ríos.
En este sentido desde la Mesa Social del Agua de Andalucía pedimos el refuerzo de la guardería para comprobar el estado de los ríos y de sus ecosistemas asociados y para hacer un seguimiento de los posibles incidentes que se puedan producir relacionados con el agua. Es necesario lanzar inmediatamente campañas de sensibilización para el uso responsable del agua en el ámbito agrario y urbano, así como poner en marcha la creación de entes públicos supramunicipales que garanticen el agua en muchas comarcas rurales.
Sevilla, 2 de marzo de 2023
Manifiesto por la justicia del agua (01.03.23)
Las organizaciones, Pueblos Indígenas, movimientos sociales y defensoras y defensores del agua abajo firmantes, se dirigen a las Naciones Unidas, ante la Conferencia del Agua de la ONU 2023, para hacerle llegar la voz de los que no suelen ser escuchados, pidiendo que los siguientes temas fundamentales estén en el centro de las políticas del agua a nivel mundial, regional, nacional y subnacional:
1. El agua y el saneamiento son derechos humanos fundamentales. EL agua es un bien común y no una mercancía, que tiene que ser accesible para todos sin discriminación, bajo control público. Los usos personales y domésticos de agua, incluida la higiene, deben tener la máxima prioridad frente a los usos productivos, como los asociados a la agricultura e industria.
2. Las políticas del agua deben priorizar la gestión sostenible de los ríos, lagos, humedales, manantiales y acuíferos, garantizando su buen estado ecológico en el marco del derecho humano a un medioambiente saludable, y como clave para afrontar las crisis de contaminación, deforestación, desertificación, pérdida de biodiversidad y cambio climático en curso. Los Estados deben garantizar que las empresas agrícolas y los usuarios industriales rindan cuentas y sean responsables del uso que hacen de todos los recursos naturales, incluida el agua, y de su impacto sobre ellos, basándose en la aplicación de la legislación y la regulación, y no en medidas voluntarias.
3. Los Pueblos Indígenas tienen derechos distintos e inherentes, así como sistemas de conocimientos propios para relacionarse con el agua de manera armónica, por lo que los Estados deben reconocerles su condición de sujetos colectivos de derechos y respetar sus derechos territoriales, a la libre determinación y el derecho a ser consultado para obtener el consentimiento previo, libre e informado frente a cualquier proyecto que los afecte, y asegurarse que la gestión de sus medios de vida, incluido el agua, se realice conforme sus propias normas, en cumplimiento de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
4. Los Estados deben dar el reconocimiento y el apoyo debido a las prácticas y a las organizaciones de gestión comunitaria del agua y del saneamiento promovidas, entre otras, por las comunidades campesinas y los pueblos indígenas, desarrollando partenariados público-comunitario respetuosos con sus saberes y tradiciones.
5. En la mayoría de los países, las poblaciones rurales y las que viven en asentamientos urbanos informales son las más discriminadas en términos de acceso a los servicios de agua y saneamiento. Es obligación de los Estados garantizar la mayor prioridad en el acceso a estas poblaciones. La cooperación internacional debe priorizar a estos colectivos en sus acciones.
6. Debe reconocerse, apoyarse y garantizarse la participación activa, libre y significativa de quienes son titulares de derechos, de los “right holders”, en todos los temas de la política del agua, con énfasis en la participación igualitaria de las mujeres, superando la marginación que sufren, a pesar de ser ellas las que cargan con la mayor responsabilidad y el trabajo de abastecer de agua a sus familias. Dicha participación debe tener la capacidad de influir en la toma de decisiones, superando los falsos modelos participativos, que solo legitiman las decisiones adoptadas por las élites de las sociedades.
7. Los servicios de agua y saneamiento deben guiarse siempre por los derechos humanos, sin dejar a nadie atrás, incluidos quienes, por vivir en situación de vulnerabilidad, marginación o pobreza, tienen dificultades de pago. La privatización, mercantilización o financiarización de los servicios de agua y saneamiento son un riesgo para el disfrute de los derechos humanos, por lo que no deben considerarse como políticas a nivel global, nacional o local, así como en la cooperación internacional, potenciando, en su lugar, la titularidad y gestión pública a través de partenariados público-públicos y público-comunitarios.
8. Los Estados deben proteger y garantizar los derechos de los trabajadores, así como unas condiciones laborales dignas, justas y equitativas. El acceso a los servicios en las esferas de la vida fuera del hogar debe recibir urgentemente un alto nivel de prioridad en las políticas públicas, que incluye el acceso en espacios públicos, lugares de trabajo, centros de detención, escuelas y establecimientos de salud, así como en los mercados donde los comerciantes venden alimentos y otros bienes en la economía informal.
9. Para resolver la crisis del agua es necesario superar la actual fragilidad del marco multilateral de las Naciones Unidas, avanzando hacia una gobernanza que pueda afrontar los desafíos presentados anteriormente, estableciendo un mecanismo intergubernamental de reuniones regulares en torno al agua y saneamiento, y mecanismos concretos de seguimiento de los compromisos adquiridos en los que los sujetos y titulares de los derechos humanos participen de forma plena, efectiva y significativa.
Como sujetos y titulares de derechos humanos y defensores y defensoras del agua, a menudo criminalizados y perseguidos por defender los derechos humanos, exigimos que la ONU priorice el diálogo y la colaboración con las comunidades más vulnerables en la implementación del ODS 6, incluidos los Pueblos Indígenas, las comunidades campesinas, los que viven en asentamientos informales, las poblaciones discriminadas por motivos de género, ascendencia y clase, y todos aquellos que aún no tienen garantizado el acceso al agua potable y al saneamiento.